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Una liebre muy veloz se burlaba todo el tiempo de la tortuga porque caminaba muy despacio. Cansada de las burlas, la tortuga la retó a una carrera hasta el árbol viejo del prado.
La liebre salió corriendo y pronto dejó atrás a la tortuga. Tan segura estaba de ganar que se recostó bajo un árbol y se quedó profundamente dormida.
La tortuga, paso a paso, sin detenerse nunca, siguió su camino. Cuando la liebre despertó, vio que la tortuga ya cruzaba la meta entre los aplausos de todos los animales.
🌈 Moraleja: Lento pero constante se llega más lejos que rápido y confiado.